{"id":120,"date":"2012-12-03T09:04:49","date_gmt":"2012-12-03T09:04:49","guid":{"rendered":"https:\/\/carlosdehita.es\/?p=120"},"modified":"2012-12-03T09:08:34","modified_gmt":"2012-12-03T09:08:34","slug":"un-viaje-por-africa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/carlosdehita.es\/?p=120","title":{"rendered":"Un viaje por \u00c1frica"},"content":{"rendered":"<p>http:\/\/soundcloud.com\/carlos-de-hita\/el-sonido-de-africa<br \/>\nEL SONIDO DE \u00c1FRICA<br \/>\nUn viaje por los recuerdos y la banda sonora de medio continente<\/p>\n<p>A lo largo de unos minutos vamos a escuchar un viaje por \u00c1frica. Un recorrido por la banda sonora de medio continente. Como es normal, el viajero escucha con m\u00e1s o menos atenci\u00f3n all\u00ed donde las circunstancias le llevaron a lo largo de su periplo. No pretende, por tanto, hacer un compendio sonoro de nada, sino, m\u00e1s bien, ense\u00f1ar una muestra de los recuerdos que almacen\u00f3 en su magnetof\u00f3n.<\/p>\n<p>\tLa secuencia sigue la ruta del sur al norte. En las primeras etapas, el paisaje sonoro natural es tan apabullante, tan rico en \u201ccolores\u201d y matices, que el sonido de la actividad humana queda eclipsado, casi en un segundo plano. Pero a medida que se avanza hacia el norte, dejando atr\u00e1s la selva tropical para entrar en la sabana subdes\u00e9rtica del Sahel y el desierto, el silencio crece y la actividad humana gana protagonismo.<\/p>\n<p>1. SABANA MASAI, Kenya, en la reserva de Masai Mara. Noche cerrada en el soto del r\u00edo Sekenani. Sobre un fondo de anfibios silbando en todas las tonalidades, r\u00eden las hienas y gru\u00f1e un ant\u00edlope impala. El aire fresco de la noche favorece la propagaci\u00f3n de los sonidos, y los rugidos de una pareja de leones, afortunadamente muy lejanos, suenan con una calidez inmediata. Lo mismo sucede con los gru\u00f1idos profundos de una pareja de hipop\u00f3tamos.<\/p>\n<p>\tY en medio de  la atm\u00f3sfera desordenada y salvaje, un principio de armon\u00eda: un grupo de pastores masai danzan en c\u00edrculos tras las barreras de protecci\u00f3n de su manyatta, la aldea de la sabana. La civilizaci\u00f3n y la cultura toman forma de ritmo y comp\u00e1s.<\/p>\n<p>\tAmanece en el soto. Lo anuncia la voz repetitiva de la t\u00f3rtola pla\u00f1idera. Y en la misma manyatta, las mujeres masai entonan un canto coral. Un trueno apaga las voces, empieza a llover y un gran cocodrilo del Nilo, que hasta entonces hab\u00eda pasado desapercibido sumergido en el agua, lanza un estremecedor gru\u00f1ido de amenaza, al tiempo que sacude las escamas a flor de agua y golpea con la cola.<\/p>\n<p>2. SELVA TROPICAL, Camer\u00fan. El coraz\u00f3n de las tinieblas. Un mundo opresivo, con una ac\u00fastica cerrada e inquietante, donde hasta los animales m\u00e1s inofensivos, los damanes arb\u00f3reos, lanzan unos alaridos que parece que provienen del infierno. En este mundo inh\u00f3spito, un murmullo se eleva sobre  las sombras, contra el fondo continuo de los insectos. Visualmente, una nube de humo iluminada por las brasas de la le\u00f1a h\u00fameda que no arde, envuelve una comunidad de pigmeos m\u00b4bak\u00e1, quienes hoy, como desde la noche de los tiempo, levantan a su alrededor una barrera protectora con el humo, el fuego y la voz. Dentro de este \u00e1mbito m\u00e1s acogedor, hasta las situaciones m\u00e1s \u00edntimas se convierten en acontecimientos sociales. Un hombre le canta una nana a un ni\u00f1o; enseguida otro se incorpora con su voz, y otro m\u00e1s; entra la percusi\u00f3n y en unos segundos todo la tribu ha olvidado el sue\u00f1o del ni\u00f1o y canta a voz en grito la misma melod\u00eda. Parece que nadie duerme de noche en la selva.<\/p>\n<p>\tEn la atm\u00f3sfera menos opresiva de la ma\u00f1ana, un grupo de mujeres a\u00f1ade una m\u00e1s a la ya larga lista de utilidades del agua: la percusi\u00f3n. Metidas hasta la cintura en una charca, palmotean contra la superficie y la convierten en puro ritmo.<\/p>\n<p>3. ALDEA BOZO, Mali, en la orilla del r\u00edo N\u00edger. Otro ritmo, otro comp\u00e1s, tambi\u00e9n llegado desde tiempo inmemorial. En una peque\u00f1a aldea junto al r\u00edo, casi tan peque\u00f1a como la isleta en la que est\u00e1 construida, cae la tarde y las mujeres preparan la cena a golpe de mortero. Y mientras ellas trabajan, los ni\u00f1os juegan, los hombres charlan&#8230; y el almu\u00e9dano llama a la oraci\u00f3n desde un altavoz colocado en el minarete, el \u00fanico artefacto el\u00e9ctrico de una aldea a la que casi nunca llega nada. Jugar, charlar, rezar y trabajar, el cl\u00e1sico reparto de tareas de \u00c1frica.<\/p>\n<p>4. LA PUERTA DEL TENER\u00c9, N\u00edger. Desde aqu\u00ed, las llamadas para ensalzar la grandeza de Al\u00e1 se propagan por las soledades del Sahel cinco veces cada d\u00eda. En Agadez, a la puerta del desierto de Tener\u00e9, la del alba es la de la confusi\u00f3n de los rezos. Todav\u00eda de noche cerrada cuando, secuencialmente, la voces amplificadas, cada una con su tono y con su estilo, se incorporan a este piadoso concierto matinal. Como en la selva, aqu\u00ed tampoco es f\u00e1cil dormir.<\/p>\n<p>\tTimia es un palmeral en las monta\u00f1as del Air, desde el que parten las caravanas tuareg hacia las minas de sal de Tener\u00e9. La aldea es lo suficientemente humilde como para que s\u00f3lo cante un almu\u00e9dano. Los gallos y las t\u00f3rtolas despiertan a los camelleros, que empiezan a preparar a sus monturas para la larga traves\u00eda. El canto de las mujeres sirve aqu\u00ed de transici\u00f3n entre los preparativos y la marcha de la caravana, que se pierde en el desierto. No hay manifestaci\u00f3n de j\u00fabilo como el tzekrit, el ulular que de las mujeres norteafricanas cuando celebran cualquier acontecimiento.<\/p>\n<p>\tY de las soledades del desierto, de nuevo al bullicio de un mercado en Agadez, donde desde la confusi\u00f3n emerge poco a poco una m\u00fasica limpia, una muestra de la denominada \u201cm\u00fasica tuareg contempor\u00e1nea\u201d, a cargo del grupo Tidawt. Sabiendo la ubicaci\u00f3n de Agadez en el mapa, la pregunta es de d\u00f3nde y por qu\u00e9 caminos llegan las influencias musicales para dar lugar a una nueva escuela musical. La respuesta es estremecedora: viajan en los radiocassettes de los camiones que hacen la traves\u00eda del desierto, a menudo cargados de inmigrantes clandestinos. Encadenamos, por tanto, con la melanc\u00f3lica canci\u00f3n de una ni\u00f1a que pide el regreso a casa, junto a la hoguera en un campamento de refugiados saharauis, en la Hammada argelina.<\/p>\n<p>5. ALTA MAR, 27\u00ba22\u00b415\u201d N, 16\u00ba47\u00a824\u201d O. Pero el viaje a\u00fan no ha terminado. Queda lo peor, la traves\u00eda del Atl\u00e1ntico. En alta mar, al sur de la isla de Tenerife y tras doce d\u00edas de navegaci\u00f3n, un cayuco con setenta y cinco personas a bordo es interceptado por una lancha de salvamento. Una vez m\u00e1s, un murmullo de voces se eleva por encima del sonido de un mundo hostil. Dos cent\u00edmetros de madera, el grosor del  casco desvencijado, separan estas voces del abismo oce\u00e1nico. Al principio no son m\u00e1s que caras asustadas, nuevos n\u00fameros que a\u00f1adir a una estad\u00edstica. Pero uno a uno, con mucha dignidad, van diciendo sus nombres -Djaga, Medhum, Liransu, Abu, Osman&#8230;-, y en medio de la nada, a miles de kil\u00f3metros de su sue\u00f1o en Europa, esta gente recupera su condici\u00f3n humana.<\/p>\n<p>\tComo para tantos otros, este viaje sonoro termina con las olas que baten la playa de los Lances, en Tarifa.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>http:\/\/soundcloud.com\/carlos-de-hita\/el-sonido-de-africa EL SONIDO DE \u00c1FRICA Un viaje por los recuerdos y la banda sonora de medio continente A lo largo de unos minutos vamos a escuchar un viaje por \u00c1frica. Un recorrido por la banda sonora de medio continente. Como &hellip; <a href=\"https:\/\/carlosdehita.es\/?p=120\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[12,8,9,13],"tags":[],"class_list":["post-120","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-africa","category-paisaje-sonoro","category-soundscape","category-viaje"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/carlosdehita.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/120","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/carlosdehita.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/carlosdehita.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/carlosdehita.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/carlosdehita.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=120"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/carlosdehita.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/120\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":123,"href":"https:\/\/carlosdehita.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/120\/revisions\/123"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/carlosdehita.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=120"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/carlosdehita.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=120"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/carlosdehita.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=120"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}